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Retos para un mayor crecimiento

Miércoles 9 de Enero del 2013

Tintero económico | Alejandro Villagómez

 

Doctor en Economía por la Universidad de Washington. Especialista en macroeconomía, política monetaria y fiscal, ahorro y pensiones. Profeso ...

Es necesario reducir las estructuras monopólicas en nuestra economía, fortalecer a la clase media y al marco institucional que garantice un mayor crecimiento en el futuro.Miércoles 09 de enero de 2013

El inicio de un año y de una nueva administración siempre es un momento propicio para realizar un ejercicio de reflexión sobre los retos que tenemos enfrente y es una tentación difícil de evitar. Sin embargo, a estas alturas la mayoría de los medios están plagados de notas en ese sentido, por lo que es prácticamente imposible escribir algo que agregue algo realmente nuevo e interesante al debate. Aún consciente de esta situación, quisiera compartir algunas ideas sobre nuestros retos para lograr un mayor el crecimiento económico en el futuro. En realidad son ideas generales que pueden servir de temas a profundizar en otra ocasión.

En el corto plazo, nuestro principal problema sigue siendo los riesgos externos. La idea de que estos han disminuido o se han disipado porque en Estados Unidos se alcanzó un acuerdo fiscal creo que es equivocada. El acuerdo sólo evitó la entrada en acción de las medidas automáticas de aumentos en impuestos y recortes al gasto que eran muy agresivas. Pero el acuerdo implica acciones fiscales restrictivas que seguramente alimentarán la desaceleración en la economía del norte. Además la incertidumbre no se eliminó ya que quedaron pendientes las discusiones sobre el techo de la deuda y los recortes al gasto público, que se estarán discutiendo en un par de meses, por lo que aún no sabemos a ciencia cierta cuál será la magnitud del impacto restrictivo de estas medidas. Pero de manera más importante, el problema de fondo o estructural se mantiene, ya que ese país tiene que resolver su problema fiscal de mediano y largo plazo, que es ineludible. El punto central en este tema es encontrar el paquete adecuado que permita una senda de reducción de deuda y menores déficits mitigando los impactos negativos sobre la actividad económica en los próximos años. No es imposible, pero en el contexto político actual se antoja bastante complicado.

Dentro de estos riesgos externos no hay que olvidar a la crisis europea, que si bien ha hecho menos ruido en las últimas semanas, la intensidad del problema se mantiene y la probabilidad de una recaída no es baja. En este caso también estamos hablando de un serio problema estructural y su resolución requerirá mucho tiempo, por lo que significa que esta región del mundo seguirá siendo una sustracción más que una adición al crecimiento económico mundial. Finalmente, el problema de los precios internacionales de los alimentos seguirá siendo una variable relevante en los próximos meses ya que sus causas no han desaparecido. El bajo crecimiento mundial esperado para el 2013 puede mitigar sus efectos, pero en cualquier momento pueden meternos un nuevo susto.

Sin embargo, todos estos son elementos de corto plazo y externos sobre los cuales tenemos poco o nada de control. En consecuencia, la discusión relevante apunta a cómo fortalecer y dinamizar nuestro mercado interno, el cual pueda contrarrestar parte de los choques negativos a nuestro sector externo en el futuro. Esto no significa que no se siga trabajando en fortalecer este sector externo, que ha sido nuestro principal motor de crecimiento en las últimas dos décadas. Pero en términos del mercado interno quiero enfatizar al menos tres temas que me parecen cruciales. No son temas nuevos, pero vale la pena recordarlos.

El primero se refiere a la necesidad de reducir las estructuras monopólicas y oligopólicas que existen en nuestra economía y que no sólo constituyen obstáculos para lograr mayores tasas de crecimiento, sino que constituyen mecanismos de redistribución de rentas y extracción del excedente al consumidor que terminan disminuyendo el bienestar de los mexicanos. No sólo son entidades privadas, sino que hay entidades públicas y organizaciones políticas, sindicales y sociales que forman parte de esta red compleja de jugadores. Este es probablemente uno de los principales retos de la nueva administración.

El segundo tema se refiere a la necesidad de fortalecer a la creciente clase media mexicana. En otros países este fenómeno jugó un papel importante en los procesos de crecimiento económico, pero en gran medida porque una de sus consecuencias fue una creciente masa de consumidores que tuvo un impacto positivo sobre la producción de bienes y servicios. Sin embargo, este efecto positivo difícilmente podrá realizarse en un contexto de bajos niveles de ingreso y una alta desigualdad en su distribución. Los indicadores sobre estos aspectos son claros, y a pesar de los esfuerzos de los distintos gobiernos por tratar de resolverlos poco se ha avanzado.

Finalmente, el tercer tema se refiere a la necesidad de fortalecer a las buenas instituciones existentes, eliminar a las inútiles y crear aquellas que aún se requieren para garantizar la existencia de reglas del juego adecuadas que generen los incentivos correctos y promuevan nuevas oportunidades productivas y no actividades redistributivas y rentistas. De nueva cuenta, nuestro país ha venido avanzando en este tema pero con una desesperante lentitud. El marco institucional existente en una economía es fundamental para definir la dirección del crecimiento.

Como he mencionado, solamente son algunas ideas generales, pero que vale la pena recordarlas y profundizar en su entendimiento y discusión. 

 

Publicado originalmente en El Universal el 9 de enero de 2013